martes, 20 de mayo de 2008

Llega Mayo y parece que esto se acaba

Sin darme ni cuenta, el mes de Mayo se ha pasado como si nada y apenas me quedan tres semanas en Trondheim. Estas últimas semanas las he pasado redactando y editando el documento del proyecto de final de carrera con Diego. Ahora mismo estamos a la espera de que nuestro profesor Geir Oien le eche un ojo y nos diga los retoques (esperemos que solo sean retoques) que cree convenientes antes de entregar el proyecto de forma definitiva antes de volver a España.

Aprovechando que no tenía demasiado que hacer el fin de semana pasado y que Dani hacía escala en Trondheim en su vuelta a Tromso desde Alicante para hacer su último examen, hemos estado recorriendo un poquito la ciudad. La verdad es que con la llegada de la primavera, y con ella el buen tiempo, hemos disfrutado de Trondheim en todo su esplendor, más si cabe teniendo en cuenta que el pasado sábado fue el día nacional y las calles de la ciudad presentaban un ambiente colorido y lleno de gente.
Conforme llegó Dani el jueves por la noche, simplemente dimos una vueltecita a tomar unas cervezas por el centro, aunque la cosa estaba un poco muerta porque la gente está de exámenes y además se estaban reservando para el viernes noche.


Aún así se nos hizo tarde, iba a decir que estaba amaneciendo pero realmente, al encontrarnos tan al norte en el globo, no se llega a hacer de noche nunca. En la siguiente imagen podéis ver la luz que hay alrededor de las tres de la madrugada, y la verdad es que ahora ya no anochece más que esto:





Al llegar a casa ya solo quedaba preparar mi humilde morada para que Dani ocupase su gran cama en el suelo que, a pesar de no parecerlo, no era del todo incómoda.




Al día siguiente dormimos hasta tarde. A decir verdad Dani durmió hasta reventar ya que venía de pasar la noche en Londres-Stansted y ya se sabe que eso de dormir en el suelo a veces no funciona. Después de comer, nos bajamos un ratillo a dar un paseo por en centro antes de quedar para tomar unas copas con los amigos. Así, empezamos nuestro tour yendo a la fortaleza desde la cual se pueden admirar unas bonitas vistas de la ciudad, aunque el día no acompañó demasiado.


Después, seguimos nuestro camino hacia el centro por la acogedora calle Ovre Baklandett donde nos encontramos con el famoso "ascensor de bicicletas" que ayuda a los ciclistas a subir una pronunciada cuesta que en invierno, debido al hielo, es cuanto menos divertida de subir.



Una vez ahí, aprovechamos para cruzar el canal por el famoso puente viejo de la ciudad (se puede ver en la primera imagen de esta entrada), dar una vuelta por las calles peatonales del centro y de ahí dirigirnos a la plaza de Olav.

Pensando en volver a casa ya que aquí el tema botellón empieza antes que en España (digamos que aquí para salir, sustituimos el café por el botellón ya que a las doce más o menos vamos ya a los pubs), pensamos en coger el autobús de vuelta a Moholt Studentby (la residencia universitaria donde vivo) en una parada cercana a la famosa catedral de Trondheim y así aprovechar para verla.


Habiendo cumplido con los deberes turísticos, volvimos a casa a arreglarnos un poquito, tomar unas copas y salir de fiesta como buen viernes noche, pero eso vendrá más adelante.